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Leonardo Maldonado: “Ser ‘B’ es un compromiso de las empresas de ser mejores para el mundo”

El Director Ejecutivo de sistema B en Chile explica cómo las compañías nacionales están sumándose al fenómeno de las B-Corp. Esperan aumentar en 50% la incorporación de empresas en 2017.

Con 100 empresas certificadas en Chile, nuestro país es el que tiene más organizaciones con el sello de Sistema B per cápita en el mundo. El resultado es bastante lógico, si pensamos que esta entidad, que reconoce a las empresas denominadas B-Corp (Benefit corporations), nació en Chile hace cuatro años y medio, desde donde ya se ha expandido por 10 países de América Latina.

A nivel local, BancoEstado MicroEmpresas, Parque del Recuerdo, Constructora L&D o AIEP son algunas de las empresas B, pero la mayoría, no son de este tamaño, sino más pequeñas. Por eso, según Leonardo Maldonado, director ejecutivo de Sistema B en Chile, uno de los principales objetivos para este año es que más compañías grandes se incorporen a este especie de club. “Nos tiene muy desafiados constatar que cada vez más empresas grandes están mirando la certificación como una herramienta de categoría mundial en sustentabilidad, lo que implica que tenemos mucho por crecer y lograr que miles de empresas se sigan sumando a esta nueva manera de operar”, dice Maldonado.

¿Cómo ha sido la labor de difusión de esta certificación a nivel nacional?

-Es una conversación que está partiendo. A nivel mundial ya existen grandes referentes como Unilever o Danone, que han expresado su interés en esta nueva manera de mirar las empresas y en Chile ya existen algunas empresas de mayor tamaño que han ido adoptando el modelo. Por otro lado, para seguir difundiendo nuestra labor, hemos tenido en el último mes a varios de los candidatos presidenciales conversando de los desafíos para las empresas B y su rol en la sociedad chilena.

¿De qué forma evalúan en el tiempo a las empresas que están certificadas en Chile?

– Las empresas están en la obligación de re-certificarse cada dos años y cada vez con un estándar más alto. Esto hace que la certificación sea más que una garantía de buenas prácticas, es una garantía de un compromiso de mejorar permanentemente los estándares. Ser B no es sólo un instrumento, es un compromiso que asumen los accionistas y directivos de las empresas de ser mejores para el mundo. Por supuesto las empresas B no son ni serán perfectas, pero asumen el compromiso de ser cada vez mejores. La economía debe estar al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la economía a cualquier costo.

 ¿O sea, la rentabilidad no es el único norte de una empresa B?

– Ese mundo donde sólo se valora los resultados financieros sin importar como se consiguen va en retroceso. La economía y las empresas pueden y deben ser un instrumento para producir mejoría económica pero también social y ambiental.

¿Una empresa B debe hacer cambios internos en sus normativas internas?

-Sí, en sus estatutos y eso no es menor. El cambio de estatutos se centra en dos aspectos: el propósito y la exigibilidad del cumplimiento del propósito, es decir, en términos prácticos, los accionistas o socios de la empresa protegen y exigen a sus directorios y ejecutivos que deben velar por el cumplimiento del propósito y no solo maximizar las utilidades.

¿Pero ha notado una preocupación de los inversionistas sobre este tipo de certificaciones?

-El mercado de los “inversionistas de impacto” está recién naciendo en Chile. Pero en el mundo esto está tomando cada día más fuerza. De hecho, hay empresas que están usando la estrategia de comprar Empresas B como parte de su estrategia de acelerar el cambio en su interior y hacerse más B, más rápido. Ahora, si miramos en un horizonte de cinco años, la relevancia será muchísimo mayor, puesto que el mundo es cada vez más abierto, más transparente y cada día los ciudadanos están más informados sobre lo que consumimos y el impacto que ese producto tiene, dada su fabricación y uso, en el medio ambiente y la sociedad.

Casi para todas

¿Cómo evitar que el sello de Sistema B no se transforme en una especie de herramienta de marketing o lavado de imagen para ciertas empresas?

– Es un punto relevante, lo tenemos presente y estamos muy atentos para no alterar el sentido de las empresas B. Lo hacemos siendo cada vez más rigurosos con el propósito de las empresas de certificarse. Además, la certificación se actualiza anualmente de acuerdo a las mejoras que existen en el mundo. Lo interesante es que la evaluación mide la empresa en la mayor parte de sus dimensiones de impacto socio-ambiental, por lo que es difícil que pasen inadvertidas las “malas prácticas”. Adicionalmente, Sistema B y la comunidad de empresas consultoras B ayudamos a que las empresas ya certificadas vayan progresivamente siendo cada día “MÁS B”.

Si una empresa o ejecutivo que tiene sello, realiza una actividad inapropiada, ¿puede Sistema B quitarle el sello?

– Sistema B no certifica y por lo tanto tampoco puede des-certificar. A nivel mundial la certificación está centralizada en una fundación norteamericana llamada B Lab. Sin embargo, si en Sistema B identificamos alguna práctica inapropiada existe un canal de denuncias formal, para solicitar una investigación por parte de B Lab. Lo más relevante es que este mecanismo está disponible para que cualquiera lo pueda utilizar.

¿Existen per se ciertos requisitos para las empresas que deseen postular a tener el sello o puede hacerlo cualquier tipo de empresa, independiente de su actividad o rubro?

– Toda empresa puede usar la evaluación y no existen industrias que a priori estén vetadas, sin embargo existen industrias tales como la del armamento que dado el impacto socio-ambiental negativo que tienen, nunca obtendrán los puntajes necesarios para llegar a certificarse.

¿Qué proyecciones tienen para Chile y Latinoamérica para 2017?

-Para este año queremos sumar al menos una gran empresa referente y aumentar en un 50% las empresas certificadas tanto en Chile como en América Latina. Por otro lado, queremos contar con una ley

 

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Twitter de Leonardo Maldonado