Introducción
En un contexto global donde la transparencia y la veracidad en las comunicaciones ambientales cobran cada vez más importancia, la Unión Europea ha aprobado una normativa clave: la Directiva sobre Empoderamiento de los Consumidores para la Transición Ecológica (ECGT, por sus siglas en inglés). Esta regulación busca fortalecer la protección de los consumidores frente a prácticas comerciales engañosas y asegurar que las afirmaciones ambientales y sostenibles que hacen las empresas sean claras, verificables y respaldadas por evidencia sólida.
¿Qué es la ECGT?
La Directiva ECGT fue adoptada como parte del Pacto Verde Europeo (European Green Deal) con el objetivo de transformar la forma en que las empresas comunican su compromiso ambiental y social. En términos sencillos:
- Introduce restricciones estrictas sobre declaraciones ambientales que no estén fundamentadas en datos verificables.
- Prohíbe prácticas de marketing que puedan inducir a error al consumidor, tales como términos genéricos como “eco-amigable” sin respaldo riguroso.
- Exige que las etiquetas y sellos de sostenibilidad estén basados en esquemas de certificación reconocidos o autoridades públicas.
- Amplía la protección al consumidor para incluir información sobre la durabilidad y reparación de productos.
Estas obligaciones deben ser transpuestas por los Estados miembros en su legislación interna antes del 27 de marzo de 2026, y entrar en vigor de forma obligatoria el 27 de septiembre de 2026.
¿Por qué es relevante esta directiva?
La ECGT representa un cambio importante porque:
- Convierte en responsabilidad legal lo que antes era, en muchos casos, una cuestión voluntaria o puramente reputacional.
- Protege a las personas consumidoras al garantizar que las promesas ambientales y sociales no sean meras expresiones de marketing.
- Fomenta una competencia más justa entre empresas, al exigir evidencia sólida para avalar reclamos de sostenibilidad.
- Reducción del greenwashing y social washing, lo que contribuye a mayor confianza en el mercado.
En otras palabras, ya no es suficiente decir que se es sostenible; las empresas deberán demostrarlo con evidencia verificable y transparente.
¿Qué impactos tendrá para empresas y certificaciones?
Uno de los efectos más relevantes de la ECGT es cómo se relaciona con los sellos de sostenibilidad y certificaciones existentes, entre ellos la Certificación de Empresa B. Dado que la directiva restringe el uso de etiquetas ambientales que no estén basadas en esquemas de certificación confiables, certificaciones de terceros con mecanismos de verificación robustos —como la Certificación de Empresa B— se convierten en herramientas válidas para que las empresas cumplan con los requisitos de la ECGT.
En particular:
- La Certificación de Empresa B, con sus nuevos estándares, está siendo adaptada para cumplir con los requisitos de verificación de terceros que exige la ECGT. Esto significa que las empresas certificadas bajo estos estándares podrán utilizar el sello con confianza legal dentro del mercado europeo.
- La implementación de verificación externa respaldada por normas como ISO 17021-1 asegura que las validaciones no se hagan internamente, sino por organismos acreditados, lo que fortalece la confianza del consumidor en las afirmaciones de impacto.
¿Quiénes están afectados?
La ECGT se aplica principalmente a empresas que comunican directamente al consumidor final (B2C) dentro de la Unión Europea. Eso incluye tanto organizaciones basadas en territorio europeo como empresas extranjeras que comercialicen productos o servicios directamente en el mercado de la UE.
¿Qué deben hacer las empresas?
Para alinearse con la ECGT, las empresas deben:
- Revisar todas sus declaraciones ambientales y de sostenibilidad para asegurar que sean verificables con evidencia sólida.
- Utilizar esquemas de certificación reconocidos internacionalmente para validar reclamos ambientales o sociales.
- Prepararse para cumplir los plazos de transición de la directiva antes de septiembre de 2026.
- Actualizar la comunicación de sus certificaciones, uso de logos o reclamos ambientales para cumplir la normativa vigente.
La Directiva ECGT marca un hito en la regulación europea para hacer que la sostenibilidad sea una cuestión de credibilidad, evidencia y responsabilidad legal. Para empresas peruanas que exportan al mercado europeo o comunican sus prácticas de sostenibilidad a consumidores en ese territorio, es una llamada a fortalecer sus mecanismos de medición, verificación y comunicación de impacto. La Certificación de Empresa B, con sus estándares sólidos y verificación independiente, puede convertirse en un pilar clave para cumplir con las nuevas exigencias de la ECGT y construir confianza en mercados exigentes.Actualmente, más de 10 mil empresas cuentan con la certificación B Corp, un modelo que redefine el éxito empresarial al introducir el propósito social y ambiental a la gestión del negocio.