La comunidad ya reúne a más de 10.800 Empresas B Certificadas en 104 países, que en conjunto emplean a más de 1 millón de personas. Chile, es el país con más Empresas B per cápita con más de 270 certificadas.
20 de mayo de 2026 — El Movimiento B celebra 20 años consolidando un modelo empresarial que trabaja para beneficiar a todas las personas y al planeta. Lo que comenzó en 2006 con 81 empresas pioneras decididas a priorizar el propósito sobre el beneficio exclusivo de los accionistas, hoy es una fuerza global imparable: una comunidad de más de 10.800 empresas en 104 países que emplean a más de un millón de personas y cuyas herramientas de gestión de impacto ya son utilizadas por más de 400.000 organizaciones en todo el mundo.
En Chile, existen más de 270 Empresas B distribuidas en 14 regiones del país, representando a más de 30 sectores e industrias. En conjunto, más de 35.000 colaboradores trabajan día a día para fortalecer el triple impacto positivo en sus organizaciones, generando ventas anuales que superan los US$ 6.451 millones.
Dos décadas demostrando que otra forma de hacer empresa es posible
Durante dos décadas, las Empresas B Certificadas han demostrado que el sector privado puede abordar los desafíos más urgentes de la sociedad sin renunciar a un crecimiento sostenible a largo plazo. En la actualidad, las Empresas B están creando lugares de trabajo más justos y ayudando a regenerar el medio ambiente. Al integrar el propósito en el núcleo de su actividad, han demostrado una mayor resiliencia en contextos de incertidumbre, superando a las empresas convencionales en ingresos y crecimiento de sus equipos. Es así como trascienden la lógica empresarial centrada exclusivamente en maximizar el beneficio para los accionistas y consolidan una visión más amplia y relevante del éxito empresarial.
El nuevo Informe de Impacto del Movimiento B confirma que esta visión es hoy una necesidad global. Si el tejido empresarial adoptara las prácticas climáticas de las Empresas B, el calentamiento global podría reducirse en 0,5 °C para el 2100. Además, la evidencia económica es contundente: el 95% de las Empresas B superó la crisis del COVID-19, frente al 88% de las empresas tradicionales.
El crecimiento del movimiento puede dividirse en cuatro fases:
- De la idea a la infraestructura (2006–2011): La Evaluación de Impacto B codificó los principios de la Declaración de Interdependencia; los primeros adoptantes los pusieron en práctica, y Maryland (EE.UU.) los convirtió en ley a través de la legislación de Sociedades de Beneficio en 2010.
- De un país al alcance global (2011–2016): Con la creación de Sistema B en Latinoamérica, el movimiento comenzó a expandirse por el mundo, llegando a 37 países. La brasileña Natura se convirtió en la primera Empresa B que cotiza en bolsa, demostrando que el modelo podía adaptarse a distintas culturas, sistemas legales y economías. Y en Chile, TriCiclos se convirtió en la primera Empresa B Certificada de Latinoamérica.
- Del nicho a la necesidad (2016–2021): A finales de la década de 2010, las Empresas B operaban en 70 países, llegando a mercados como Taiwán y Corea. Tras el COVID-19, las solicitudes para ser Empresa B aumentaron un 38%, con líderes que buscaban estabilidad y comunidad en medio de la incertidumbre.
- De la consolidación a la influencia sistémica (2021–2026): A medida que las crisis ambientales y sociales se profundizaron, la urgencia del modelo de Empresa B se volvió innegable. El movimiento gana terreno progresivamente, construyendo la confianza de consumidores, pares y líderes empresariales, y canalizando esa confianza en acción colectiva transformadora. En Chile se certificaron empresas como Viña Concha y Toro, Cervecería Ab Inbev, Panadería San Camilo, Virutex Illko, Rotter & Krauss, Constructora Oval y Compañías CIC.
La acción colectiva del movimiento ya se materializa en iniciativas concretas. Es el caso de la B Corp Beauty Coalition, una alianza de más de 90 marcas certificadas del sector de la belleza que comparte herramientas y conocimiento, además de impulsar cambios normativos en una de las industrias más reguladas y expuestas al escrutinio público. En 2025, el movimiento dio un paso más al presentar su primer manifiesto conjunto en la COP30 de Brasil, firmado por Empresas B de todo el mundo. El documento insta a gobiernos y empresas a abordar de forma integrada el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad social y el cortoplacismo en la gobernanza.
Hacia una nueva década de transformación empresarial
Ahora, las Empresas B se preparan para profundizar su compromiso con la certificación a través de estándares nuevos y más rigurosos. Estos exigen que las empresas cumplan con umbrales mínimos en siete Temas de Impacto, desde Acción Climática hasta Derechos Humanos, verificados por auditores externos independientes.
Nuestros próximos pasos es aprovechar veinte años de impulso para generar un impacto mayor, guiado por cinco prioridades estratégicas: elevar la vara a través de estándares líderes a nivel mundial; retener y hacer crecer una comunidad global ambiciosa e inclusiva; profundizar la acción colectiva en todas las geografías e industrias; coordinar la incidencia para integrar la Gobernanza de Partes Interesadas en la ley; y construir nuevas narrativas de éxito que transformen las expectativas de los líderes empresariales convencionales, los creadores de políticas e inversionistas.
Hoy la cuestión ya no es demostrar la viabilidad de este modelo empresarial. Con la entrada del Movimiento B en su tercera década, el foco se desplaza hacia la necesidad de escalar el impacto e influir de forma estructural en la economía, movilizando el poder colectivo de miles de empresas para impulsar cambios regulatorios, culturales y de mercado a escala.