Durante años, la empresa lucía impecable en los rankings de sostenibilidad. Contaba con políticas ambientales y premios colgados en las paredes.
Pero algo no cuadraba: en las fábricas, las condiciones seguían siendo precarias; en la cadena de suministro, la trazabilidad era mínima… Hasta que un escándalo mediático lo evidenció todo: mucho discurso, poco impacto.
Ese golpe marcó un punto de inflexión.
A partir de esa crisis, la organización decidió reconstruirse desde adentro. Revisó su modelo de negocio, escuchó a sus grupos de interés, redefinió sus indicadores de éxito y emprendió el camino hacia la certificación como Empresa B.
No fue un proceso fácil ni rápido, pero hoy no solo reporta resultados: los transforma.
Ya no se trata de parecer sostenible, sino de serlo.
Este artículo recoge los aprendizajes de una transformación auténtica: pasos clave para diseñar una estrategia ASG que no sea solo una promesa, sino una forma honesta y efectiva de hacer empresa.
Porque no importa el tamaño ni el sector: todas las organizaciones pueden avanzar hacia un modelo más sostenible.
- Primer momento: Conocer los conceptos básicos y la normatividad
Comprender los fundamentos de la sostenibilidad es el primer paso. Familiarizarse con conceptos como triple impacto, economía circular, análisis de materialidad, gobernanza y huella ambiental permite construir un marco de referencia sólido.
También es recomendable desarrollar una matriz legal con la normativa nacional aplicable al sector, e incluir regulación internacional si existen operaciones en otros países.
- Segundo momento: Involucrar al equipo
Impulsar una estrategia de sostenibilidad requiere un equipo comprometido, diverso y articulado. La participación de distintas áreas es clave, ya que la sostenibilidad atraviesa toda la organización.
En este punto, resulta útil implementar un programa de formación y sensibilización, con el acompañamiento de personas expertas en la materia.
- Tercer momento: Realizar un diagnóstico ASG
Antes de proyectar hacia el futuro, es necesario entender el punto de partida. Algunas acciones clave incluyen:
Elaborar un listado de prácticas sostenibles ya implementadas, aunque no estén formalmente clasificadas como ASG, e identificar si cuentan con indicadores de desempeño.
Reconocer los principales riesgos y oportunidades ambientales, sociales y de gobernanza relevantes para el sector.
Identificar los grupos de interés y comprender sus expectativas.
- Cuarto momento: Definir el propósito y el nivel de compromiso
“Si no se sabe a dónde se quiere llegar, cualquier camino sirve” —decía Lewis Carroll.
Definir metas concretas en sostenibilidad a corto, mediano y largo plazo, junto con sus respectivos indicadores y responsables, es esencial.
Estas metas deben estar alineadas con la misión, capacidades y propósito de la organización. La sostenibilidad no puede vivirse como algo accesorio: debe integrarse con los valores, las decisiones y el sentido de lo que se construye colectivamente.
- Quinto momento: Priorizar temas, fijar objetivos y medir
Enfocar los esfuerzos permite avanzar con claridad. Para ello, es necesario identificar los temas más relevantes desde los criterios ASG. Algunos ejemplos:
Inclusión y equidad laboral
Gestión de la huella de carbono
Innovación
Atención a personas usuarias y consumidoras
Una herramienta útil para esta etapa es la matriz de materialidad, que ayuda a definir prioridades desde la perspectiva interna y de los grupos de interés.
Luego, es fundamental establecer objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un horizonte temporal definido. Esto permite evaluar avances de forma rigurosa y consistente.
- Comunicar con transparencia
La comunicación clara y oportuna, tanto interna como externa, fortalece la confianza.
Compartir metas, avances y resultados de manera transparente ayuda a generar credibilidad, construir vínculos sólidos y evitar prácticas como el greenwashing o el socialwashing.
¿Listas para iniciar o fortalecer una estrategia de sostenibilidad con propósito? Desde RedLRA ofrecemos acompañamiento para recorrer ese camino. Con más de 30 años de experiencia, esta firma de ingeniería ambiental y consultoría social ha liderado proyectos de alto impacto en alianza con empresas, entidades públicas, organizaciones multilaterales y de cooperación. Su equipo interdisciplinario y la Red LRA conforman una plataforma de activos compartidos al servicio del desarrollo sostenible.
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